La piometra en gatas es una infección grave del útero en la que se acumulan secreciones y material purulento en su interior. Puede avanzar rápidamente, causar una infección generalizada y poner en peligro la vida del animal si no recibe tratamiento veterinario urgente.

Afecta principalmente a gatas adultas no esterilizadas, aunque puede aparecer a distintas edades después de que hayan comenzado sus ciclos reproductivos. También existe la posibilidad de una piometra del muñón uterino en gatas esterilizadas si permanece tejido ovárico funcional o parte del útero.

Reconocer los primeros síntomas es fundamental. Una gata con apatía, pérdida de apetito, vómitos, abdomen aumentado o secreción vaginal debe ser revisada cuanto antes, especialmente si no está esterilizada.

Qué es la piometra en gatas

La piometra es una infección bacteriana del útero asociada a los cambios hormonales del ciclo reproductivo. Después del celo, la progesterona puede producir modificaciones en el endometrio, reducir las defensas locales del útero y favorecer la acumulación de secreciones.

Si las bacterias ascienden desde la vagina y llegan al útero, pueden multiplicarse en ese entorno y originar una infección. El órgano aumenta de tamaño y puede llenarse de contenido purulento.

La piometra felina puede presentarse de dos formas:

  • Piometra abierta: el cuello del útero permanece abierto y parte del contenido puede salir a través de la vagina. Es posible observar una secreción purulenta, sanguinolenta o de olor desagradable.
  • Piometra cerrada: el cuello uterino permanece cerrado y el contenido queda atrapado dentro del útero. Suele ser más difícil de detectar y puede provocar un rápido aumento del tamaño uterino, intoxicación del organismo y riesgo de rotura.

La ausencia de secreción no descarta la enfermedad. De hecho, una gata con piometra cerrada puede empeorar sin que exista ninguna descarga visible en la zona genital.

La piometra no es una infección que deba tratarse en casa. Las bacterias y sus toxinas pueden pasar a la sangre, alterar el funcionamiento de distintos órganos y desencadenar sepsis, shock y muerte.

Síntomas de piometra en gatas

Los síntomas pueden variar según el tiempo de evolución, si el cuello uterino está abierto o cerrado y el estado general de la gata. En las fases iniciales, algunos signos pueden ser poco específicos y confundirse con otros problemas.

  • Decaimiento, apatía o debilidad
  • Pérdida de apetito
  • Fiebre, aunque no siempre está presente
  • Vómitos o diarrea
  • Aumento de la sed
  • Mayor cantidad de orina
  • Deshidratación
  • Pérdida de peso
  • Dolor o molestias abdominales
  • Abdomen aumentado de tamaño
  • Secreción vaginal con pus, sangre o mal olor
  • Lamido frecuente de la zona genital
  • Respiración acelerada
  • Encías pálidas
  • Colapso en los casos más graves

Las gatas suelen limpiarse con frecuencia, por lo que una secreción vaginal puede pasar desapercibida. A veces solo se detectan pequeñas manchas en su cama, en el suelo o alrededor de la vulva.

En una piometra cerrada, el abdomen puede aumentar de volumen debido a la acumulación de contenido en el útero. La gata puede mostrarse muy debilitada, vomitar o dejar de comer sin presentar secreción externa.

Una gata no esterilizada con deterioro repentino, apatía y alteraciones digestivas necesita una valoración veterinaria, aunque no se haya observado flujo vaginal.

Causas y factores de riesgo

La piometra aparece por la combinación de cambios hormonales y una infección bacteriana. Durante el ciclo reproductivo, la progesterona prepara el útero para una posible gestación y puede favorecer el engrosamiento del endometrio y la producción de secreciones.

Con ciclos sucesivos sin gestación, pueden desarrollarse cambios en el revestimiento uterino que facilitan la infección. Las bacterias suelen ascender desde la vagina cuando el cuello uterino se encuentra abierto.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

  • No estar esterilizada: las gatas que conservan el útero y los ovarios mantienen el riesgo de desarrollar piometra.
  • Edad adulta: el riesgo puede aumentar con la edad y con la repetición de ciclos reproductivos.
  • Tratamientos hormonales: algunos medicamentos utilizados para evitar o controlar el celo pueden favorecer alteraciones uterinas.
  • Exposición a progesterona o progestágenos: estas hormonas pueden modificar el endometrio y reducir la respuesta defensiva del útero.
  • Tejido ovárico residual: si queda tejido ovárico funcional después de una esterilización, puede mantener la actividad hormonal.
  • Muñón uterino residual: una infección puede desarrollarse en el tejido uterino restante cuando existe estimulación hormonal.

La piometra es menos frecuente en gatas que en perras, pero sigue siendo una urgencia veterinaria. Que una gata nunca haya tenido camadas no la protege frente a la enfermedad.

Tampoco existe un beneficio preventivo en permitir que tenga una camada antes de esterilizarla. La prevención más eficaz consiste en realizar una esterilización quirúrgica en una gata sana, siguiendo la recomendación del veterinario.

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Actúa rápido ante una posible piometra

La apatía, la pérdida de apetito, el abdomen inflamado o una secreción vaginal en una gata no esterilizada requieren una revisión veterinaria urgente.

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Cómo se diagnostica la piometra

El diagnóstico comienza con la historia clínica y una exploración completa. El veterinario preguntará si la gata está esterilizada, cuándo presentó el último celo, si ha recibido tratamientos hormonales y qué síntomas se han observado.

Para confirmar la enfermedad y valorar su gravedad pueden realizarse distintas pruebas:

  • Exploración física: permite valorar temperatura, hidratación, color de las mucosas, dolor abdominal y estado circulatorio.
  • Analítica sanguínea: puede mostrar alteraciones en los glóbulos blancos, anemia, deshidratación y cambios en la función renal o hepática.
  • Análisis de orina: ayuda a evaluar la función renal, la concentración de la orina y posibles alteraciones asociadas.
  • Ecografía abdominal: permite observar un útero aumentado de tamaño, paredes engrosadas y acumulación de líquido en su interior.
  • Radiografías abdominales: pueden mostrar un útero aumentado, aunque no siempre permiten diferenciarlo de otras estructuras o de una gestación.
  • Pruebas adicionales: en pacientes graves pueden ser necesarias pruebas de coagulación, presión arterial, lactato u otros parámetros.

La ecografía es una de las pruebas más útiles para confirmar la presencia de líquido dentro del útero y diferenciar la piometra de una gestación, un tumor u otros problemas abdominales.

El diagnóstico temprano permite estabilizar a la gata y realizar el tratamiento antes de que aparezcan complicaciones como sepsis, lesión renal, alteraciones de la coagulación o rotura uterina.

Tratamiento y pronóstico

El tratamiento recomendado en la mayoría de los casos es la ovariohisterectomía de urgencia, una intervención en la que se extirpan los ovarios y el útero infectado. Es similar a una esterilización, pero presenta mayor complejidad porque la gata está enferma y el útero puede encontrarse muy aumentado y frágil.

Antes de la cirugía puede ser necesario estabilizar a la paciente mediante:

  • Fluidoterapia intravenosa
  • Antibióticos
  • Analgésicos
  • Tratamiento contra los vómitos
  • Corrección de alteraciones de glucosa o electrolitos
  • Monitorización de la presión arterial y la temperatura
  • Oxigenoterapia si existe compromiso respiratorio
  • Transfusión en determinados casos graves

Durante la operación, el equipo debe manipular el útero con precaución para evitar que se rompa y libere su contenido en el abdomen. Después de la intervención, la gata puede necesitar hospitalización, antibióticos, control del dolor y vigilancia de sus órganos.

El tratamiento exclusivamente médico utiliza fármacos para modificar la acción hormonal y favorecer el vaciado del útero. No es adecuado para todas las pacientes, puede causar efectos adversos y existe riesgo de que la piometra reaparezca en ciclos posteriores.

Esta alternativa puede considerarse únicamente en gatas reproductoras cuidadosamente seleccionadas, estables, con el cuello uterino abierto y bajo supervisión veterinaria estrecha. No debe utilizarse como sustituto general de la cirugía ni intentarse con remedios caseros.

El pronóstico suele ser favorable cuando la enfermedad se diagnostica pronto y la gata recibe cirugía y tratamiento de soporte antes de desarrollar complicaciones graves. El riesgo aumenta si existe sepsis, shock, insuficiencia orgánica, peritonitis o rotura del útero.

Retrasar el tratamiento puede permitir que la infección avance rápidamente. Los antibióticos por sí solos no suelen resolver el problema porque el útero continúa lleno de contenido infectado y bajo influencia hormonal.

Cómo prevenir la piometra en gatas

La forma más eficaz de prevenir la piometra es esterilizar a la gata mediante la extirpación de los ovarios y, según la técnica elegida, del útero. Al eliminar la actividad ovárica y el tejido uterino susceptible, se evita el desarrollo de la infección.

La esterilización programada en una gata sana suele ser más sencilla y presentar menos riesgos que una intervención de urgencia cuando ya existe una infección grave.

  • Consulta con el veterinario cuál es el momento más adecuado para esterilizarla.
  • Evita administrar anticonceptivos hormonales sin prescripción y seguimiento veterinario.
  • Controla cualquier cambio de comportamiento o apetito después del celo.
  • Revisa si aparecen manchas o secreciones en la cama y alrededor de la vulva.
  • Acude rápidamente al veterinario ante apatía, vómitos o aumento abdominal.
  • Informa al veterinario si una gata esterilizada vuelve a mostrar signos de celo.
  • Sigue todas las revisiones y cuidados indicados después de una cirugía.

Tras una esterilización completa, la piometra uterina convencional no debería aparecer. Sin embargo, una gata que conserva tejido ovárico funcional puede mostrar signos de celo y desarrollar una infección en el muñón uterino restante.

Si una gata esterilizada presenta secreción vaginal, comportamiento de celo o dolor abdominal, necesita una exploración. El veterinario puede investigar un posible síndrome de ovario remanente u otras enfermedades del aparato urinario o reproductor.

Después de una cirugía por piometra, es importante mantener a la gata en reposo, evitar que lama la incisión y administrar todos los medicamentos prescritos. Debes consultar si la herida se abre, aparece inflamación intensa, secreción, fiebre, vómitos o empeoramiento del estado general.

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La piometra en gatas es una enfermedad grave que puede avanzar sin producir una secreción visible. El decaimiento, la pérdida de apetito, los vómitos, el aumento de la sed o un abdomen más voluminoso son motivos suficientes para solicitar atención veterinaria.

Un diagnóstico temprano y una cirugía rápida mejoran las posibilidades de recuperación. Con prevención, revisiones veterinarias y el apoyo de Swipet, puedes proteger a tu gata frente a esta urgencia reproductiva.