La epilepsia en perros es un trastorno neurológico que predispone al animal a sufrir crisis epilépticas recurrentes. Estas crisis se producen por una actividad eléctrica anormal y excesiva en el cerebro y pueden manifestarse de formas muy diferentes: desde movimientos localizados en una parte del cuerpo hasta convulsiones generalizadas con pérdida de consciencia.

No todos los perros que sufren una convulsión tienen epilepsia. Una crisis aislada puede aparecer por intoxicaciones, alteraciones de glucosa, problemas hepáticos, traumatismos u otras enfermedades. Para hablar de epilepsia se valora la aparición de crisis no provocadas recurrentes y es necesario investigar sus posibles causas.

Reconocer los tipos de crisis epilépticas en perros, saber cómo actuar durante un episodio y mantener un buen seguimiento veterinario son aspectos fundamentales para reducir riesgos y mejorar la calidad de vida del animal.

Qué es la epilepsia canina

Una crisis epiléptica se produce cuando un grupo de neuronas del cerebro desarrolla una actividad eléctrica excesiva y sincronizada. Dependiendo de la zona cerebral implicada, los signos pueden afectar únicamente a una parte del cuerpo o producir una convulsión generalizada.

La epilepsia se define habitualmente como una predisposición a sufrir crisis epilépticas recurrentes. En medicina veterinaria, la aparición de dos o más crisis no provocadas separadas por más de 24 horas es uno de los criterios utilizados para considerar que existe epilepsia.

Una crisis suele dividirse en varias fases. No todos los perros muestran claramente cada una de ellas:

  • Fase preictal: antes de la crisis, algunos perros muestran inquietud, buscan a su tutor, se esconden, vocalizan o cambian de comportamiento.
  • Fase ictal: corresponde a la crisis propiamente dicha y puede durar desde segundos hasta varios minutos.
  • Fase postictal: después del episodio, el perro puede estar desorientado, inquieto, cansado, hambriento o presentar una pérdida temporal de visión.

La duración y características de cada fase varían mucho entre perros. Llevar un registro de los episodios ayuda al veterinario a conocer la evolución de la enfermedad y valorar la eficacia del tratamiento.

Tipos de crisis epilépticas en perros

Las crisis epilépticas no siempre provocan las convulsiones intensas que solemos asociar a la epilepsia. Pueden ser focales, generalizadas o comenzar de forma focal y extenderse posteriormente a ambos hemisferios cerebrales.

Crisis focales

Las crisis focales comienzan en una zona concreta del cerebro y pueden provocar signos limitados a una parte del cuerpo. Algunas manifestaciones posibles son:

  • Movimientos repetitivos de una pata
  • Contracciones de músculos de la cara
  • Movimientos anormales de la mandíbula
  • Salivación excesiva
  • Movimientos repetitivos sin una finalidad aparente
  • Cambios bruscos de comportamiento
  • Alteraciones sensoriales o autonómicas

Durante algunas crisis focales, el perro puede permanecer consciente o mostrar únicamente una alteración parcial de la consciencia.

Crisis generalizadas

Las crisis generalizadas afectan a ambos lados del cerebro desde el inicio y suelen producir signos más evidentes. El perro puede perder la consciencia, caer al suelo y presentar rigidez seguida de movimientos repetitivos de las extremidades.

Durante una crisis generalizada pueden aparecer:

  • Pérdida de consciencia
  • Caída repentina
  • Rigidez muscular
  • Movimientos de pedaleo con las patas
  • Movimientos mandibulares
  • Salivación abundante
  • Micción o defecación involuntaria

Crisis focal

Por último, la crisis focal puede evolucionar a generalizada, cuando el episodio comienza con signos focales y posteriormente se extiende, dando lugar a una convulsión generalizada.

También pueden producirse crisis en racimo, cuando aparecen varias convulsiones en un periodo corto de tiempo. Estos episodios necesitan valoración veterinaria urgente porque pueden progresar hacia situaciones potencialmente graves.

El estado epiléptico es una emergencia veterinaria en la que la actividad convulsiva se prolonga o las crisis se suceden sin una recuperación adecuada entre ellas. Una convulsión que dura alrededor de cinco minutos o más requiere atención veterinaria inmediata. Por eso, contar con un seguro para perros es una forma de garantizar el bienestar de tu animal desde que llega a casa.

Tipos de epilepsia y posibles causas

La epilepsia canina puede clasificarse principalmente según su origen. Identificar la causa ayuda a establecer el tratamiento y conocer mejor el pronóstico.

La epilepsia idiopática es una de las formas más frecuentes en perros. En algunos casos existe una base genética conocida o sospechada, mientras que en otros no se consigue determinar una causa estructural concreta.

Algunas razas presentan mayor predisposición genética en determinadas líneas, aunque cualquier perro puede desarrollar epilepsia idiopática.

La epilepsia estructural se produce cuando existe una lesión o enfermedad dentro del cerebro capaz de generar las crisis. Entre las posibles causas se encuentran:

  • Malformaciones congénitas del cerebro
  • Traumatismos craneales
  • Tumores cerebrales
  • Inflamaciones del sistema nervioso
  • Enfermedades infecciosas
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Procesos degenerativos

También existen las llamadas convulsiones reactivas. En estos casos, el cerebro no presenta necesariamente una enfermedad estructural, sino que reacciona temporalmente a un problema que se origina fuera de él. Algunas causas de convulsiones reactivas son:

  • Hipoglucemia
  • Alteraciones importantes de electrolitos
  • Enfermedad hepática grave
  • Determinadas intoxicaciones
  • Alteraciones metabólicas severas

Las convulsiones reactivas no se consideran epilepsia propiamente dicha. Si se corrige la causa desencadenante, las crisis pueden desaparecer.

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Una convulsión siempre merece una valoración veterinaria

Las crisis pueden deberse a epilepsia, intoxicaciones, enfermedades metabólicas o problemas cerebrales. Identificar la causa permite elegir el tratamiento más adecuado.

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Qué hacer durante una crisis epiléptica

Presenciar una convulsión puede resultar muy angustiante, pero mantener la calma ayuda a proteger al perro y facilita obtener información útil para el veterinario. Durante una crisis:

  • Mide cuánto dura: utiliza el móvil o un reloj para registrar la duración exacta.
  • Retira objetos peligrosos: aparta muebles u objetos contra los que pueda golpearse.
  • Bloquea escaleras: evita que pueda caer desde una altura.
  • No introduzcas las manos en su boca: el perro no se tragará la lengua y puede morder involuntariamente.
  • No intentes inmovilizarlo: sujetarlo con fuerza puede provocar lesiones tanto al animal como a la persona.
  • Reduce estímulos: mantén el ambiente tranquilo, con poca luz y sin ruido excesivo.
  • Graba un vídeo si es seguro: puede ayudar al veterinario a diferenciar una crisis epiléptica de un síncope u otro episodio neurológico.

Cuando termine la convulsión, el perro puede permanecer desorientado durante minutos o incluso más tiempo. Puede caminar sin rumbo, parecer temporalmente ciego, mostrar mucha sed, hambre o inquietud.

Durante esta fase, mantenlo en un lugar tranquilo y seguro hasta que recupere completamente la orientación. Debes acudir a un servicio veterinario de urgencias si:

  • La convulsión dura aproximadamente cinco minutos o más
  • Presenta varias crisis en un periodo corto
  • No recupera adecuadamente la consciencia entre episodios
  • Es la primera convulsión y el perro no se recupera con normalidad
  • Existe sospecha de intoxicación
  • Ha sufrido un traumatismo reciente
  • Presenta dificultad respiratoria, hipertermia o deterioro general

El estado epiléptico puede provocar hipertermia, alteraciones metabólicas, daño cerebral y otras complicaciones graves, por lo que necesita tratamiento inmediato.

Cómo se diagnostica la epilepsia canina

El diagnóstico comienza por confirmar que el episodio observado realmente corresponde a una crisis epiléptica. Síncopes cardíacos, trastornos vestibulares, temblores y determinados problemas de comportamiento pueden confundirse con convulsiones.

Un vídeo del episodio puede aportar información muy valiosa. El veterinario también preguntará por la edad de aparición, duración de las crisis, frecuencia, comportamiento antes y después y posibles exposiciones a tóxicos. Las pruebas pueden incluir:

  • Exploración física: permite valorar el estado general del perro.
  • Exploración neurológica: ayuda a detectar alteraciones que puedan sugerir una enfermedad cerebral estructural.
  • Analítica sanguínea: permite buscar problemas de glucosa, electrolitos, hígado, riñones y otras alteraciones sistémicas.
  • Análisis de orina: complementa el estudio metabólico y general.
  • Pruebas específicas: pueden solicitarse ante sospecha de infecciones, intoxicaciones o determinados trastornos endocrinos.
  • Resonancia magnética: permite estudiar la estructura cerebral cuando se sospecha una lesión intracraneal.
  • Análisis de líquido cefalorraquídeo: puede utilizarse para investigar enfermedades inflamatorias o infecciosas del sistema nervioso.

En determinados perros que presentan al menos dos crisis separadas por más de 24 horas, con análisis y exploración neurológica normales entre los episodios y sin evidencias de una enfermedad estructural o reactiva, puede establecerse un diagnóstico presuntivo de epilepsia idiopática.

La edad de inicio también ayuda a decidir qué pruebas son necesarias. Los perros que comienzan con convulsiones a edades muy tempranas o avanzadas pueden requerir una investigación más completa para descartar causas estructurales o metabólicas.

Tratamiento y control de las convulsiones

El objetivo del tratamiento de la epilepsia canina no siempre es conseguir que desaparezcan todas las crisis. En muchos pacientes se busca reducir su frecuencia, duración e intensidad y evitar episodios graves como las crisis en racimo o el estado epiléptico.

No todos los perros necesitan comenzar tratamiento anticonvulsivo después de una primera crisis aislada. La decisión depende de la frecuencia, gravedad, causa y características de los episodios.

El veterinario puede recomendar iniciar tratamiento cuando las crisis son frecuentes, aparecen en racimo, son especialmente intensas o prolongadas o existe un riesgo elevado de complicaciones. Entre los anticonvulsivos utilizados en perros se encuentran:

  • Fenobarbital
  • Levetiracetam
  • Zonisamida
  • Bromuro de potasio
  • Otros medicamentos seleccionados según cada paciente

La elección depende de factores como el tipo y frecuencia de las crisis, otras enfermedades, edad, posibles efectos adversos y facilidad para cumplir los horarios de administración.

Algunos perros consiguen un buen control con un solo medicamento, mientras que otros necesitan combinar varios anticonvulsivos. Una vez iniciado el tratamiento, es fundamental:

  • Administrar la medicación siempre en el horario indicado
  • No modificar la dosis por cuenta propia
  • No suspender bruscamente un anticonvulsivo
  • Realizar los análisis de seguimiento recomendados
  • Registrar fecha, duración y características de cada crisis
  • Anotar posibles efectos adversos
  • Informar al veterinario si aumenta la frecuencia de los episodios

El fenobarbital y algunos otros medicamentos necesitan controles periódicos para valorar sus concentraciones y comprobar la función de determinados órganos. El veterinario también puede prescribir medicamentos de emergencia para administrar en casa en perros con antecedentes de crisis prolongadas o en racimo. Estos protocolos deben explicarse individualmente y no deben utilizarse sin indicación profesional.

En algunos perros con epilepsia de difícil control pueden valorarse estrategias complementarias, como determinadas dietas veterinarias enriquecidas con triglicéridos de cadena media. Estas medidas no sustituyen la medicación prescrita, pero pueden formar parte de un plan de tratamiento individual.

Contar con un seguro para cachorros puede ayudarte a afrontar consultas, analíticas, pruebas neurológicas, tratamientos y hospitalización desde que tu perro es pequeño en caso de epilepsia.

Si tu perro sufre una convulsión, registra cuánto dura, mantén el entorno seguro y solicita una valoración veterinaria. Con un diagnóstico adecuado, seguimiento periódico y el apoyo de Swipet, es posible controlar mejor las crisis y reducir sus riesgos.