La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria grave, crónica y potencialmente mortal causada por el protozoo Leishmania infantum. Es endémica en toda la cuenca mediterránea y una de las enfermedades infecciosas más importantes en la medicina veterinaria española.

En esta guía te explicamos todo lo que necesitas saber: cómo se transmite, qué síntomas provoca, cómo se diagnostica y trata, y cuáles son las estrategias preventivas más eficaces. Para más información sobre enfermedades caninas, visita nuestra sección de enfermedades en perros.

Qué es la leishmaniosis canina

La leishmaniosis es una enfermedad sistémica causada por parásitos del género Leishmania (en Europa, principalmente Leishmania infantum). El parásito infecta las células del sistema inmune del perro (macrófagos) y se disemina por múltiples órganos: piel, riñones, hígado, bazo, médula ósea y ganglios linfáticos.

Es una enfermedad con gran variabilidad clínica: algunos perros infectados no desarrollan nunca síntomas (resistentes), mientras que otros progresan hacia formas graves que comprometen su vida. La respuesta inmunitaria del perro determina en gran medida la evolución.

Cómo se transmite

La leishmaniosis se transmite a través de la picadura de mosquitos flebotomos (género Phlebotomus), también conocidos como "moscas de la arena". Son insectos diminutos (2-3 mm), de actividad crepuscular y nocturna, activos principalmente desde mayo hasta octubre en climas mediterráneos.

  • No se transmite por contacto directo entre perros ni por mordeduras.
  • Existe transmisión vertical (de madre a cachorros) y transfusional (por transfusiones de sangre infectada), aunque son vías minoritarias.
  • Es una zoonosis: los humanos pueden infectarse por picadura de flebotomo, pero los casos graves en personas inmunocompetentes son raros en Europa.
  • El perro es el principal reservorio del parásito en el ciclo peridoméstico.
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La leishmaniosis requiere tratamiento de por vida

Analíticas periódicas, medicación crónica, dietas renales y seguimiento continuo: con Swipet cubrimos todas las enfermedades, incluida la leishmaniosis.

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Síntomas de la leishmaniosis en perros

La leishmaniosis es conocida como la "enfermedad de las mil caras" por la enorme variabilidad de sus manifestaciones clínicas. Los síntomas pueden aparecer meses o incluso años después de la infección. Los más frecuentes son:

Síntomas cutáneos

  • Alopecia periocular (pérdida de pelo alrededor de los ojos): signo clásico, llamado "cara de viejo" o "gafas de leishmania".
  • Descamación excesiva (dermatitis exfoliativa), especialmente en cabeza y orejas.
  • Úlceras cutáneas que no cicatrizan.
  • Crecimiento excesivo de las uñas (onicogrifosis).
  • Nódulos o lesiones en la piel.

Síntomas sistémicos

  • Pérdida de peso progresiva a pesar de mantener el apetito.
  • Apatía, debilidad y cansancio.
  • Inflamación de ganglios linfáticos (linfadenopatía generalizada).
  • Aumento del tamaño del hígado y bazo (hepatoesplenomegalia).
  • Epistaxis (sangrado nasal).
  • Conjuntivitis y problemas oculares.
  • Cojera (poliartritis).

Afectación renal

La nefropatía por leishmania es la complicación más grave y la principal causa de mortalidad. La inflamación renal crónica puede derivar en insuficiencia renal irreversible. El seguimiento renal periódico es fundamental en todo perro diagnosticado.

Diagnóstico

El diagnóstico combina varias herramientas:

  • Serología (test de anticuerpos): la prueba más habitual. Detecta la respuesta inmune del perro frente al parásito. Puede ser cuantitativa (niveles de anticuerpos) para monitorizar la evolución.
  • Citología o histopatología: visualización directa del parásito en muestras de ganglio linfático, médula ósea o piel.
  • PCR: detección del ADN del parásito. Muy sensible y específica.
  • Analítica sanguínea y urinaria completa: para evaluar la función renal, hepática y el proteinograma (la hiperglobulinemia con hipoalbuminemia es un hallazgo típico).

Tratamiento

La leishmaniosis no tiene cura. El tratamiento tiene como objetivo controlar los síntomas, reducir la carga parasitaria y mantener la calidad de vida del perro. Los protocolos más habituales son:

  • Antimoniato de meglumina (Glucantime): inyecciones subcutáneas diarias durante 4-8 semanas. Es el tratamiento clásico de primera línea en Europa.
  • Miltefosina (Milteforan): administración oral durante 28 días. Alternativa al antimoniato, con buena tolerancia.
  • Alopurinol: se administra de forma continua (de por vida en muchos casos) como tratamiento de mantenimiento. Inhibe la multiplicación del parásito.
  • Dieta renal: en perros con afectación renal, fundamental para frenar la progresión del daño.
  • Tratamiento de soporte: protectores renales, suplementos, tratamiento de lesiones cutáneas.

Pronóstico y seguimiento

El pronóstico depende fundamentalmente del estadio de la enfermedad al diagnóstico y de la afectación renal. Los perros diagnosticados en estadios tempranos y sin daño renal significativo pueden llevar una vida larga y de calidad con tratamiento adecuado.

El seguimiento incluye analíticas sanguíneas y de orina cada 3-6 meses para monitorizar la función renal y los niveles de anticuerpos. Es una enfermedad que requiere compromiso económico y temporal a largo plazo. Contar con un seguro para perros es especialmente recomendable en zonas endémicas.

Prevención: cómo proteger a tu perro

La prevención es la mejor estrategia frente a la leishmaniosis:

  • Repelentes anti-flebotomo: collares con deltametrina (Scalibor) o pipetas con permetrina son la primera línea de defensa. Repelen y matan al mosquito antes de que pique.
  • Vacunación: existe vacuna contra la leishmaniosis canina (Letifend, CaniLeish). No evita la infección al 100%, pero reduce significativamente el riesgo de desarrollar enfermedad clínica.
  • Evitar la exposición al flebotomo: no sacar al perro al amanecer ni al atardecer (horas de máxima actividad del mosquito), usar mosquiteras de malla fina, mantener al perro en interior durante la noche en meses de riesgo.
  • Análisis preventivos anuales: en zonas endémicas, un test serológico anual permite detectar la infección antes de que aparezcan síntomas.

Situación en España

España es uno de los países europeos con mayor prevalencia de leishmaniosis canina. Las zonas con mayor incidencia son la cuenca mediterránea, Baleares, el sur y centro peninsular, aunque se ha expandido progresivamente hacia el norte. Se estima que en algunas zonas endémicas hasta el 20-25% de los perros están infectados.

El brote de leishmaniosis humana de Fuenlabrada (Madrid, 2009-2013), asociado a liebres como reservorio alternativo, demostró que la enfermedad puede presentar dinámicas epidemiológicas inesperadas incluso en áreas urbanas.

Para conocer la predisposición de cada raza, consulta nuestra guía de razas de perros.

Conclusión

La leishmaniosis canina es una enfermedad grave, crónica y endémica en España. La combinación de repelentes anti-flebotomo, vacunación y análisis preventivos anuales es la estrategia más eficaz para proteger a tu perro. Si tu perro muestra síntomas compatibles, acude al veterinario sin demora: un diagnóstico temprano mejora enormemente el pronóstico.

Para más información, visita nuestro blog de mascotas.