La enfermedad de Lyme (borreliosis) es una infección bacteriana transmitida por garrapatas que afecta a perros y también a humanos. Está causada por la bacteria Borrelia burgdorferi y es una de las enfermedades transmitidas por vectores más importantes en Europa y Norteamérica.

En esta guía te explicamos cómo se contagia, qué síntomas provoca, cómo se diagnostica y trata, y sobre todo cómo prevenir que tu perro se infecte. Si buscas más información sobre enfermedades caninas, visita nuestra sección de enfermedades en perros.

Qué es la enfermedad de Lyme

La borreliosis o enfermedad de Lyme es una infección multisistémica causada por espiroquetas del género Borrelia. En Europa, las especies más relevantes son Borrelia burgdorferi sensu stricto, B. afzelii y B. garinii. La bacteria afecta principalmente a las articulaciones, los riñones y, en casos avanzados, al sistema nervioso y al corazón.

Es una enfermedad de distribución mundial, con mayor prevalencia en zonas templadas con vegetación densa y alta humedad. En España, las zonas de mayor riesgo se concentran en el norte peninsular (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra), aunque se ha detectado en prácticamente todas las comunidades autónomas.

Cómo se transmite

La enfermedad de Lyme se transmite exclusivamente a través de la picadura de garrapatas infectadas, principalmente del género Ixodes (Ixodes ricinus en Europa). Es importante saber que:

  • La garrapata necesita estar adherida al perro durante al menos 24-48 horas para transmitir la bacteria. Esto abre una ventana de prevención crucial: si retiras la garrapata a tiempo, el contagio puede evitarse.
  • No se transmite de perro a perro ni de perro a humano directamente. Tanto perros como humanos se infectan por la picadura de la garrapata.
  • Las garrapatas son más activas en primavera y otoño, pero pueden encontrarse durante todo el año en climas templados.
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Síntomas de la enfermedad de Lyme en perros

Muchos perros infectados no muestran síntomas (infección subclínica). Solo un porcentaje desarrolla enfermedad clínica, que puede tardar semanas o meses en manifestarse tras la picadura. Los signos más frecuentes son:

  • Cojera intermitente: el síntoma más característico. Puede alternar de una pata a otra (artritis migratoria) y aparecer y desaparecer durante semanas.
  • Inflamación articular: articulaciones calientes, hinchadas y dolorosas al tacto.
  • Fiebre recurrente.
  • Apatía, decaimiento y pérdida de apetito.
  • Ganglios linfáticos inflamados.
  • Nefritis de Lyme (en casos graves): una afectación renal potencialmente mortal que provoca pérdida de proteínas por orina, edema, vómitos y fallo renal. Es más frecuente en Labradores y Golden Retrievers.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la combinación de sospecha clínica (cojera, fiebre, historial de exposición a garrapatas) y pruebas de laboratorio:

  • Test serológico rápido (SNAP 4Dx): detecta anticuerpos contra Borrelia en una muestra de sangre. Un resultado positivo indica exposición, no necesariamente enfermedad activa.
  • Prueba C6 cuantitativa: mide los niveles de anticuerpos específicos y permite monitorizar la respuesta al tratamiento.
  • Analítica sanguínea y urianálisis: para evaluar la función renal y descartar nefritis de Lyme.

Tratamiento

El tratamiento se basa en antibioterapia prolongada:

  • Doxiciclina: es el antibiótico de primera elección. Se administra durante un mínimo de 4 semanas, aunque algunos protocolos extienden el tratamiento a 6-8 semanas.
  • Amoxicilina: alternativa para perros que no toleran la doxiciclina.
  • Antiinflamatorios: para controlar el dolor articular y la inflamación durante el tratamiento.

La mayoría de los perros responde favorablemente al tratamiento en 24-48 horas, con mejoría visible de la cojera. Sin embargo, la bacteria puede persistir en el organismo y provocar recaídas, por lo que el seguimiento a largo plazo es fundamental.

Si hay afectación renal (nefritis de Lyme), el pronóstico es más reservado y el tratamiento incluye fluidoterapia, dieta renal y medicación de soporte. Contar con un seguro para perros permite abordar estos tratamientos prolongados sin barreras económicas.

Prevención: garrapatas bajo control

La prevención es la estrategia más eficaz:

  • Antiparasitarios externos: pipetas, collares antiparasitarios (deltametrina, flumetrina) o comprimidos orales (fluralaner, sarolaner, afoxolaner) que matan o repelen garrapatas. Deben mantenerse de forma continuada, no solo en temporada.
  • Revisión post-paseo: inspecciona a tu perro después de cada paseo por zonas de vegetación, prestando especial atención a cabeza, orejas, axilas, ingles y entre los dedos.
  • Retirada inmediata de garrapatas: con pinzas especiales, girando suavemente sin apretar el cuerpo. Cuanto antes se retire, menor riesgo de transmisión.
  • Vacunación: existe vacuna contra la borreliosis de Lyme para perros. No está incluida en el protocolo vacunal estándar en España, pero puede recomendarse en zonas de alta prevalencia o para perros con alta exposición (caza, campo).
  • Evitar zonas de riesgo: hierba alta, sotobosque, zonas húmedas y sombrías son el hábitat preferido de las garrapatas.

¿Se transmite a los humanos?

La enfermedad de Lyme no se contagia directamente del perro al humano. Sin embargo, si tu perro tiene garrapatas, estas pueden desprenderse en el hogar y picar a las personas. El perro actúa como indicador de presencia de garrapatas en el entorno, por lo que un perro infectado es una señal de alerta para toda la familia.

Para conocer las particularidades de cada raza frente a enfermedades transmitidas por garrapatas, consulta nuestra guía de razas de perros.

Conclusión

La enfermedad de Lyme es una patología seria pero prevenible. El control riguroso de garrapatas mediante antiparasitarios, la inspección post-paseo y la retirada inmediata son las mejores armas. Si tu perro muestra cojera intermitente, fiebre o apatía tras exposición a garrapatas, acude al veterinario sin demora.

Para más información, visita nuestro blog de mascotas.